La xerostomía causada por medicamentos
La xerostomía es la sensación de sequedad bucal que se produce cuando las glándulas salivales no producen suficiente saliva para mantener la boca húmeda. Las causas de la xerostomía son diversas e incluyen factores como la ingesta crónica de ciertos medicamentos, tratamientos de radioterapia de cabeza y cuello, enfermedades autoinmunes como el síndrome de Sjögren, diabetes, estrés y ansiedad, entre otros.
Por: Dental Tribune
jueves, 11 de abril de 2024
La disfunción de las glándulas salivares inducida por medicamentos (MISDG) es una reacción adversa frecuente asociada con distintos tipos de medicación; estos fármacos afectan la cantidad y la calidad de la saliva que se produce, lo que constituye una afección que incide seriamente en la salud bucodental y la calidad de vida del individuo.
La hiposalivación o reducción de la tasa de flujo salival inducida por medicamentos aumenta el riesgo de varias enfermedades bucales, incluyendo caries dentales, especialmente en lugares atípicos (alto riesgo de caries radiculares e incisales), mayor riesgo de candidiasis, mal aliento, ardor en la boca, trastornos del gusto y dificultades en la masticación, habla y deglución.
El sistema de Clasificación Anatómico Terapéutico Químico (ATC) de medicamentos desarrollado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) agrupa los fármacos en categorías según su propósito terapéutico, su anatomía, su modo de acción y su estructura química. Para el médico y el odontólogo, es fundamental comprender qué medicamentos causan disfunción de las glándulas salivales y xerostomía de acuerdo con el sistema ATC. Hasta el momento, se han identificado 56 medicamentos con evidencia sólida de interferir en la función de las glándulas salivares.
La mayoría de los medicamentos asociados con la disfunción de las glándulas salivares pertenecen a la categoría principal del sistema nervioso en el ATC. Según la literatura médica, algunos de los medicamentos más citados con efecto en el sistema nervioso incluyen: tolterodina, duloxetina, quetiapina, bupropión, olanzapina, clozapina, fluoxetina, paroxetina y sertralina, venlafaxina. Además, se han observado efectos similares en la función de las glándulas salivares con fármacos urológicos como la oxibutinina, tolterodina y solifenacina.
También se ha informado una reducción en la tasa de flujo salival en casos relacionados con diversos medicamentos, entre los que se incluyen: alendronato (antiresortivo), bendroflumetiazida (diurético tiazídico), clonidina (antihipertensivo), furosemida (diurético). Además, medicamentos como opioides (codeína, tramadol), antihistamínicos (cetirizina), antieméticos (droperidol, domperidona), antiparkinsonianos, ansiolíticos (alprazolam, diazepam), antiespasmódicos (diciclomina) y relajantes musculares (tizanidina) también pueden influir en la función de las glándulas salivares, lo que podría resultar en una reducción del flujo salival.
Los medicamentos pueden afectar tanto al sistema nervioso central como a la unión neuroglandular, lo que explica la patogenia de la MISDG. Las células secretoras están equipadas con receptores muscarínicos M1 y M3, receptores adrenérgicos α1 y β1, así como varios receptores peptidérgicos que participan en el inicio de la secreción salival. Por consiguiente, resulta lógico que los fármacos que actúan como antagonistas sobre estos receptores autonómicos, a pesar de estar prescritos para tratar disfunciones en los diversos componentes del sistema nervioso autónomo, también puedan afectar las funciones de las glándulas salivales y causar sequedad en la boca.
Causas y síntomas
Es importante abordar tanto la causa subyacente de la xerostomía como sus síntomas, ya que la sequedad bucal crónica puede aumentar el riesgo de caries, infecciones y otros problemas bucales.
Los agentes parasimpaticomiméticos con potentes propiedades estimulantes de los receptores muscarínicos, como la pilocarpina y la cevimelina, se han utilizado como estimulantes salivales sistémicos. Aunque aumentan significativamente la salivación, los efectos secundarios de estos fármacos limitan su uso en pacientes con DGSMIM. También es necesario asegurarse de la funcionalidad de las glándulas salivales antes de administrar estos medicamentos.
Los sustitutos salivares son productos formulados para aliviar la sequedad bucal y parcialmente restaurar las funciones de la saliva. Estos productos suelen presentarse en forma de aerosoles, enjuagues bucales o geles. Algunos sustitutos salivares contienen ingredientes como electrolitos que imitan la composición química de la saliva natural, lo cual ayuda a humedecer la boca y ofrece alivio temporal.
Conclusión
En resumen, la disfunción de las glándulas salivares provocada por medicamentos es un problema generalizado que conlleva consecuencias significativas para la salud bucal y la calidad de vida de quien la padece. Es crucial mantener una comunicación estrecha y coordinada entre el odontólogo y el médico prescriptor, especialmente en situaciones que requieran tratamiento dental, con el fin de garantizar el mejor resultado posible para el paciente afectado.
Créditos: Dental Tribune
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